sábado 10 octubre 2026

Roberto Mouras y el “7 de Oro”: se cumplen 50 años del récord histórico que marcó al Turismo Carretera

El 10 de octubre de 1976, el ídolo de Carlos Casares consiguió su sexta victoria consecutiva en el TC con la inolvidable cupé Chevrolet. Medio siglo después, aquella hazaña continúa siendo una de las grandes páginas del automovilismo argentino.

Hay récords que atraviesan generaciones y se convierten en parte de la historia del deporte. Uno de ellos tiene nombre propio: Roberto José Mouras. Este sábado 10 de octubre, se cumplen 50 años de la hazaña que protagonizó el piloto de Carlos Casares al conseguir seis triunfos consecutivos en el Turismo Carretera con su legendario Chevrolet, conocido popularmente como el “7 de Oro”.

La marca se completó el 10 de octubre de 1976, cuando Mouras volvió a ganar en Olavarría y alcanzó una racha que lo convirtió en protagonista de una de las temporadas más recordadas de la categoría. A medio siglo de aquel logro, el récord continúa vigente y mantiene su lugar entre los hitos más importantes del automovilismo nacional.

Las seis victorias que hicieron historia

La racha de Mouras comenzó el 9 de mayo de 1976 en Bahía Blanca, donde obtuvo su primer triunfo en el Turismo Carretera. Después llegaron las victorias en la Vuelta de Las Flores y en Olavarría.

En septiembre sumó dos nuevos éxitos: el Gran Premio del Llano, disputado en Laboulaye, Córdoba, y la Vuelta de San Miguel del Monte. Finalmente, el 10 de octubre volvió a imponerse en Olavarría y completó seis triunfos consecutivos.

Con esa campaña, el piloto de Chevrolet ganó la mitad de las competencias de aquella temporada. Sin embargo, pese a su dominio en los circuitos semipermanentes y las rutas, no pudo quedarse con el campeonato, que terminó en manos de Héctor Luis Gradassi, representante del equipo oficial Ford.

¿Por qué lo llamaban el “7 de Oro”?

El apodo nació de una combinación entre el número del auto y su decoración dorada. Durante las primeras carreras, la cupé Chevrolet era roja, pero a partir de la cuarta victoria cambió su apariencia por el patrocinio de una marca de whisky.

El vehículo fue preparado por Jorge Pedersoli y Omar Wilke, con el trabajo de un equipo que consiguió competir contra el poderoso conjunto oficial de Ford.

El “7 de Oro” se convirtió rápidamente en un símbolo para los hinchas de Chevrolet. Su rendimiento, la personalidad reservada de Mouras y la seguidilla de victorias alimentaron una leyenda que trascendió los resultados deportivos.

El triste final de la cupé que se convirtió en leyenda

Después de sus grandes actuaciones con Mouras, el Chevrolet pasó a manos de Juan Occhionero, piloto de Necochea que continuó compitiendo con el auto y consiguió nuevas victorias.

El final de la histórica máquina llegó el 18 de septiembre de 1983, durante una competencia disputada en Tandil. Occhionero perdió el control del vehículo en el sector conocido como la Bajada de Belén y terminó contra los árboles, después de salir de la pista.

El piloto sufrió la fractura de cuatro costillas, pero sobrevivió al accidente. Años más tarde recordó que la estructura del Chevrolet fue fundamental para salvarle la vida.

Los restos del auto quedaron dispersos y algunas de sus piezas fueron conservadas. Parte de esos elementos se utilizaron posteriormente para realizar una réplica que se exhibe en el Museo Roberto José Mouras de Carlos Casares, mientras que una de las puertas originales fue entregada a un amigo del piloto.

Roberto Mouras, un ídolo eterno de Carlos Casares

Aunque nunca logró ser campeón del Turismo Carretera con Chevrolet, Mouras construyó una relación especial con la marca y con sus seguidores. Más adelante alcanzó tres títulos consecutivos, en 1983, 1984 y 1985, pero lo hizo al volante de un Dodge.

A lo largo de su trayectoria sumó 50 victorias en el TC. Su carrera terminó trágicamente el 22 de noviembre de 1992, cuando sufrió un accidente durante una competencia en Lobos.

A cinco décadas de aquella hazaña, el nombre de Roberto Mouras sigue ligado al “7 de Oro”, una cupé que se transformó en emblema del automovilismo argentino. La historia de sus seis victorias consecutivas continúa viva en la memoria de los fanáticos y en el museo que lleva su nombre en Carlos Casares.

Medio siglo después, el récord permanece: seis triunfos consecutivos, una Chevrolet inolvidable y una leyenda que sigue acelerando en la historia del Turismo Carretera.